miércoles, 18 de octubre de 2006

Dame una razón para sobrevivir

La vez que me levanté muy triste y muy triste crucé el pasillo y muy triste llegué hasta la cocina y muy triste abrí el refrigerador y vi que no había leche y me puse a llorar, fue por sentir que no podía tener absolutamente nada, ni siquiera un vaso de leche.

Lo mismo pasó cuando llegué a mi casa y vi que se había llevado mi monitor. No tengo computadora, no tengo nada.

No es la carencia lo que duele, es la imposibilidad de poder asir algo, de que algo se quede contigo para siempre, de que abras los ojos en cualquier momento y que eso que es tuyo siga ahí.

A veces no puedo con tanto de nada. Me estoy cansando. Me estoy volviendo un lugar común.

Ya ni siquiera quiero ser feliz.

Putita desesperanza.


Show me a happy man and I’ll show you a disaster waiting to happen



(Mi pobrecito pobrecito carro que mucho ha sufrido visto bajo la luz de un incendio, como en la vida misma)

1 comentarios:

Anónimo dijo...

aunque no te habla, siempre estaré por aqué...!