viernes, 22 de septiembre de 2006

Cosas que te pasan si estás vivo (1)

Se hace tarde para ir al trabajo por la mañana, no hay ropa limpia y se hace muy tarde. No hay tiempo de buscar qué ponerse. Recojo una blusa oscura del montoncito de ropa sucia que se ha ido acumulando en la esquina del cuarto. No huele mal, da lo mismo que una limpia, quién va a saber, además. Antes de salir veo una gran mancha de pasta de dientes a la altura del pecho, enmedio, corro a mojarla y, doblando la blusa hacia arriba, la tallo con una parte más baja. Parece que la mancha desapareció, sólo queda un color más oscuro en las dos partes que se mojaron. Voy al trabajo, llego tarde. Con las horas la blusa se seca por completo y yo me olvido de la mancha que supongo desaparecida. A mediodía me veo en un espejo. No, la mancha está ahí, volvió, y no sólo una, ahora además hay otra casi del mismo tamaño en la parte con la que tallé la mancha primera.

Como a las personas les encanta descubrir defectos, poco falta para que alguien me diga señalando mi pecho: "mira, tienes una mancha ahí", y es entonces cuando yo seré más que ellos y se demostrará la ventaja de la meiosis de mi mancha, porque podré señalarme más abajo y responder casi con orgullo: "sí, y otra acá".

miércoles, 13 de septiembre de 2006

Departamento de atenciones

*Actualización*

El Dharma sabrá pagárselos.

(como se editó el post ya no se sabe qué será lo que sabrá pagar ni a quién, pero ps es que es como todo, como la vida. salú)

sábado, 9 de septiembre de 2006

Próximamente en Tengo Frío

* La palabra de verificación desaparece porque esa mamada, ¿qué?

* Ponemos un templete más bonito, tal vez rosa, agregamos imágenes, nos agenciamos una fotito de undercover en el profile y, si nos alocamos, hasta ponemos uno que otro link.

* Nos quejamos de esto y de lo otro.

* Posteamos ya algo en serio.

* Adoptamos una mascota.

* Plantamos un árbol, escribimos un libro y tenemos un hijo.



¡Fffffffffiesta!

martes, 5 de septiembre de 2006

Víctima del Síndrome de Virginia Woolf

Estoy triste, pero siempre estoy triste. Debería darme vergüenza empezar así, pero no, no me da (nunca termina de conocerse uno).

Un blog oculto, tal vez eso es lo que me hace falta.

* * *

Escuché en una película esto del Síndrome de Virginia Woolf. Se trata de que alguien no puede dejar a otra persona, pero no por amor, sino porque le aterra la idea de que pueda ser feliz sin ella (que el dejado pueda ser feliz sin el dejador). Aterrador sí es.

Yo no quiero dejarlo, pero ya lo dejé. Quiero dejarlo, pero sigo buscándolo para que no me olvide.

Es que duele ser tan poco necesaria.

Ojalá no esté siendo víctima del Síndrome de Virginia Woolf.

* * *

Esta tristeza debe ser normal. Ni que yo fuera especial o qué.

Ya, ya.