martes, 5 de septiembre de 2006

Víctima del Síndrome de Virginia Woolf

Estoy triste, pero siempre estoy triste. Debería darme vergüenza empezar así, pero no, no me da (nunca termina de conocerse uno).

Un blog oculto, tal vez eso es lo que me hace falta.

* * *

Escuché en una película esto del Síndrome de Virginia Woolf. Se trata de que alguien no puede dejar a otra persona, pero no por amor, sino porque le aterra la idea de que pueda ser feliz sin ella (que el dejado pueda ser feliz sin el dejador). Aterrador sí es.

Yo no quiero dejarlo, pero ya lo dejé. Quiero dejarlo, pero sigo buscándolo para que no me olvide.

Es que duele ser tan poco necesaria.

Ojalá no esté siendo víctima del Síndrome de Virginia Woolf.

* * *

Esta tristeza debe ser normal. Ni que yo fuera especial o qué.

Ya, ya.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La verdad es que no se que decir, me siento consternado...!

Ardía el bosque silenciosamente.
Las nubes de otoño proseguían
su cacería al fondo de los cielos.

Pere Gimferrer

diamandina dijo...

No me dejes con la duda anónimo consternado, dime dime cómo llegaste aquí.

Anónimo dijo...

Llegue una noche de invierno cuando las mantas no me tapaban del frío.
Llegue dudando con palomas mensajeras en las manos y me quede un ratito para coger más frío y congelarme.
Una vez aquí, congelado, esperaré al día de mañana para ver si tengo un mejor despertar y vuelvo a alegrarme con el silbar de los pájaros al lado de mi ventana.

dime, dime tú, de verdad eres de Fiji?¿?

diamandina dijo...

Te digo y te digo que no, no soy de Fiji y, para decir toda la verdad, ni siquiera estoy muy segura de dónde esté eso. Lo puse nomás por no dejar en blanco el espacio del lugar, porque los lugares son buenos y es poco cool quedarse sin uno, y escogí Fiji por algo de esa película, The Truman show.


(Jaja, qué burraza, publiqué este comment con mi nick del otro blog y se supone que no quiero que me vean que yo aquí soy la misma que yo allá y bla bla, suerte que tengo el poder de borrar hasta el último rastro del comentario, y que nadie nadie vio.)